Así me preparé emocionalmente durante el pre-operatorio

 

¿Tienes una operación a la vista y sientes miedo que llegue ese día? ¿Te produce pavor el ambiente hospitalario? ¿Conoces a alguien que esté en una situación similar?

Es posible transformar esas emociones y creencias antes de la operación para evitar posteriores complicaciones y gozar de una buena recuperación. Yo he pasado por ahí y te comparto cómo lo hice poniendo en el asador todos mis conocimientos sobre crecimiento y desarrollo personal que he ido adquiriendo  a lo largo de mi vida.

 

Después de 3 años en lista de espera, una buena mañana suena el teléfono.

¿Es usted Cristina Padilla Capote? – Sí,soy yo.

– Soy el Doctor cirujano Equis. Le llamo para informarle que se ha quedado una vacante libre en quirófano para esta misma tarde. ¿Quiere operarse?

En ese momento no sabía si reír o llorar. Me quedé bloqueada,no me lo podía creer. ¡Así,tan de repente! Le dije que me diera 30 minutos para pensármelo y  buscar logística para el cuidado de mi hija pequeña. Cuando colgué el teléfono me pasé los siguientes 30 minutos llorando mientras articulaba frases sueltas con mis familiares.

En ese momento se me pasaron cientos de pensamientos por la cabeza guiados por creencias y emociones. Algunos de ellos fueron:

  •  No he podido hablar de esto  tranquilamente con mi hija y se lo tendré que comunicar por teléfono. ¿Cómo lo hago para que no lo reciba negativamente?
  • ¿Y si algo sale mal? No tengo testamento hecho ni padrinos para mi hija.
  • ¿Y con mi trabajo? Tendría que aplazar todas las consultas y talleres y  no tener ingresos.
  • Mis familiares trabajan, ¿quién se quedará conmigo? ¿Y con la niña?
  • La única vez que he estado ingresada tenía 16 años y no tengo gratos recuerdos de la estancia ni del personal sanitario.
  • Tendré que estar un mes de post-operatorio en relativo reposo y con ayuda domiciliaria. ¿Cómo lo haré? ¿Y mi hija, y la escuela de verano, quién la llevará y la recogerá? Yo no podré atenderla.
  • Si es una operación que llevaba tiempo esperando, ¿por qué no dejo de llorar? ¿Realmente estoy segura y preparada?

Antes de llamar a nadie,ya sabía la respuesta en mi interior. Entre lágrimas fui llamando a mi hermana,  mi madre y mi padre.Poco a poco las respuestas a mis preguntas iban saliendo junto con el apoyo, la confianza y la tranquilidad que me ofrecían mi familia. Esa misma familia de la que varios años atrás yo estaba desapegada porque la creía tóxica y culpable de mis traumas, carácter y desavenencias. Ese proceso de sanación lo he llevado a cabo durante muchos años de  aprendizaje,trabajo e integración cada una de las formaciones recibidas. Gracias a mi familia, hoy estoy donde estoy y me siento orgullosa por ello.

Reflexioné unos minutos antes de llamar al doctor. Respiré hondo, me tranquilicé y entregué la situación al Universo para que me guiase en cada momento. Sentía la certeza de que esa situación me había llegado en el momento justo porque yo estaba preparada para ello (aunque la razón y el ego no lo estaban tanto).

¿Doctor Equis? Sí, quiero operarme.

En ese momento entregué mis votos de confianza a La Vida junto al profesional que estaba al otro lado del teléfono  y que me “abriría en canal”. Me informó de las recomendaciones básicas pre-operatorio y me dijo que en dos horas estuviese en el hospital para darme ingreso.

La cabeza me iba a mil revoluciones por minuto. Antes de ir al hospital tenía que preparar mi maleta con un tipo de ropa muy específica (quedaría inmovilizada de cintura para arriba), pensar en la ropa que necesitaría mi hija durante una semana al menos y llevar todo esto a casa de mi madre, ese sería el nuevo campamento base durante el mes siguiente.

Controlar la mente para controlar el cuerpo.

Me gustaría aclarar que todo cuanto hablo y escribo lo hago desde:

  1. Los fundamentos científicos aprendidos e integrados en  “Las cinco leyes biológicas” del Dr. Hamer (también llamada Nueva Medicina Germánica),
  2. La gestión emocional y transformación de creencias aprendidas e integradas en el postgrado de Bioneuroemoción® con Enric Corbera,
  3. Cómo sanar la herida primaria con mamá y papá, aprendida e integrada en las formaciones de Yvonne Laborda con el mismo título. De esto hablaré en siguientes capítulos.
  4. Cómo y cuánto influyen las creencias en la biología de nuestro cuerpo, aprendido e integrado del Dr. Bruce H.Lipton
  5.  La formación como Técnico de Laboratorio Clínico ejercida durante varios años dedicada a la investigación científica con pacientes reales.
  6. Formación en Comunicación No Violenta (CNV)  con Pilar de la Torre (Marshall Rosenberg).
  7. Decenas de libros, conferencias y documentales relativos a esas temáticas.

Cuando me asignaron la habitación estuve realizando uno de los procesos más difíciles. Aprovechando que hasta cuatro horas más tarde no tendría ninguna compañía puse toda mi artillería a trabajar. Sólo dependía de mi el cómo iba a transitar aquella estancia hospitalaria: desde el miedo o desde el amor (aceptación profunda).

 

A continuación te comparto las claves que llevé a cabo.

1. Controlar los pensamientos psicológicos e identificar creencias limitantes. 

En ese momento podía dejarme arrasar por los cientos de pensamientos negativos que procedían del miedo: que pena que he venido sola; una operación es mucho riesgo; el personal sanitario será igual de borde como la anterior vez; voy a estar impedida sin poder hacer nada; mi madre y yo chocaremos un montón; necesitaré ayuda para todo; aguanta las visitas inesperadas; mi hija lo recibirá como algo malo y verás luego los síntomas que hará; no aguantaré a los médicos con su aire de superioridad; el resto del personal sanitario me tratará como un número más y  con cero delicadeza,etcétera.

Sin embargo, puse mi conciencia y mi voluntad en ir por la otra vía y éste fue el resultado: qué bien que he venido sola para mentalizarme; los cirujanos están muy experimentados y saben lo que hacen; me ha tocado una estancia en un hotel de 5 estrellas con pensión completa y unas vistas maravillosas; me permito descansar todo cuanto necesite; mi hija está a buen recaudo y pasándoselo muy bien; me permito dejarme cuidar y pedir ayuda porque también me lo merezco; recibiré al personal sanitario como personas amables que hacen su trabajo lo mejor que saben, aplicaré la comunicación afectiva con ellos en todo momento para expresar mis necesidades y contemplar las suyas; sólo tengo que relajarme y disfrutar del “me lo dan todo hecho”; decidiré quien quiero que me visite, aprovecharé para estrechar más aún los lazos familiares del clan (de ese mismo donde me creí oveja negra); y, sobre todo, esta operación es una bendición, un regalo y un sueño cumplido.

 

2. Transformar creencias y repetirlas para que las células integren esa nueva información.

El ambiente médico hospitalario no es agradable para la mayoría de la sociedad. Suele ser sinónimo de enfermedad, muerte, pena, llantos, tristeza, dependencia,culpa y victimismo, así como de varias creencias grabadas a fuego: “esto es lo que me ha tocado vivir”,”es el destino o Dios quien lo ha querido”, “por qué a mí”, “qué he hecho yo para merecer ésto”.

En cambio, estas áreas sanitarias están cada día saturados de personas deambulando de un pasillo  a otro buscando que alguien con bata blanca le de el remedio a su enfermedad. Quizás tú seas una de ellas y también hayas entregado tu mando de poder a cualquier otra persona “cualificada” para que te resuelva el conflicto que manifiesta tu cuerpo. Si es así, te sugiero que busques pronto cómo reconectarte con tu centro de poder y reconducir tu vida hacia donde desees.Es más fácil de lo que parece, te lo aseguro. Si yo pude, tú también puedes.

Llevo unos cuantos años en esto del crecimiento personal, sigo profundizando en Las Cinco Leyes Biológicas y continúo transformando creencias a favor del cuerpo humano (y los que aún me quedan). De manera que agarré todo esto y más para mandarle nuevos mensajes a mis células, reforzar los ya existentes y reafirmarme en esta otra manera de ver y entender la vida.

Papel y boli en mano empecé a escribir desde la tumbona de mi suite:

  • Estoy aquí porque quiero y así lo he elegido.
  • Las llamadas enfermedades son Programas Biológicos con pleno Sentido que se activan para sacarnos de un apuro.
  • Esos”apuros” vienen condicionados por las creencias que traemos.
  • Yo soy la co-creadora de lo que le sucede a mi cuerpo.
  • Esta operación es para un bien mayor y para mejorar mi bienestar.
  • Confío en el poder de los fármacos cuando son realmente necesarios. Los tomaré como si de caramelos se trataran ya que “endulzarán” una estancia sin dolor.
  • La anestesia general me sentará bien y me hará dormir como no lo hago desde que soy madre.
  • La vía de la muñeca servirá para inyectarme todo cuanto necesita mi cuerpo para recuperarse sin dolor.
  • Estoy emocionada y lloro de alegría.
  • Este hotel es lo más parecido a un “spa” relajante donde no tengo que preocuparme por nada.
  • Me siento acompañada y arropada por familiares y amigos.
  • Aunque estoy en un territorio diferente al habitual me siento cómoda y a gusto. Me limpian, lavan la ropa,me hacen de comer, friegan los platos, el baño y hasta planchan la ropa. ¿Qué más puedo pedir?
  • Estoy aquí  y ahora porque es justo la situación que me toca vivir para el nuevo aprendizaje que está por venir.
  • Cuerpo y mente, a su ritmo,  se adaptarán perfectamente a este entorno.
  • Gracias,gracias,gracias por esta experiencia.

Estas creencias y afirmaciones son las que más repetí pues  evitarían en mayor medida las típicas complicaciones en los riñones cuando hay un ingreso hospitalario. Según la medicina clásica se llama retención de líquidos y  según la NMG, los túbulos colectores del riñón  responden a conflictos relacionados con “sentirse como pez fuera del agua”,”sentirse solos,abandonados,excluidos o marginados”. (Si deseas saber más sobre estas leyes, escríbeme un correo y te las envío en pdf).

3. Gestión emocional

Las emociones primarias que suelen aparecer cuando se nombra palabras como quirófano,operación u hospital suelen ser miedo, asco,tristeza o rabia. Generalmente el miedo es el común denominador y las otras van y vienen en función de la “mochila emocional” que cada uno cargamos.

Veamos el sentido  biológico del miedo. Recuerdo que  las emociones son bioquímica del cuerpo y son universales :

  • Descarga de adrenalina.
  • Dilatación de las pupilas.
  • Contracción muscular.
  • Disminuye la circulación en la piel, que origina frío y palidez.
  • Relajación de esfínteres, en casos extremos con pérdidas de orina.
  • Respiración entrecortada y superficial.
  • Frente arrugada y ojos abiertos.

El sentido biológico del miedo es facilitar la respuesta de huida, ataque o bloqueo ante un peligro. En los animales se entiende perfectamente cuando la gacela está huyendo del león por miedo. Pero una vez que despista al depredador, la gacela ya no siente miedo. Esa emoción se irá porque ya ha cumplido su función.

Las emociones están para ser  escuchadas  al igual que las luces del salpicadero del coche están para ser vistas. Cuando se enciende  alguna de las luces, identificamos de qué se trata, luego analizamos si el coche puede seguir funcionando o es mejor pararlo. A continuación, vamos a la parte técnica. Si no tenemos conocimiento de mecánica, buscamos ayuda de un profesional y esperamos que encuentre el problema.Dar el sí o el no para arreglarlo depende sólo de nosotros (economía,prioridad,utilidad,…). 

Siguiendo con la analogía anterior, creo que a nadie se le ocurriría apagar o tapar la bombilla del salpicadero para que deje de brillar: el problema sigue estando aunque no se quiera ver. Pues lo mismo pasa con las emociones, están para ser vistas,sentidas,escuchadas y tenidas en cuenta. Sin embargo, cada día las tapamos, distraemos,reprimimos, escondemos o camuflamos para que no se noten. La consecuencia de esto es que nuestro vehículo, el cuerpo, empieza a fallar.

El inconsciente humano es capaz de prolongar las emociones reviviendo una y otra vez los recuerdos de una situación pasada. En el caso del miedo y en mi situación particular, en sólo dos horas acogí a esa emoción, la expresé, descubrí los pensamientos automáticos que la sostenían, tomé consciencia y los paré. Escribí las creencias que sostenían esos pensamientos y las cambié por otras, le busqué el lado positivo a ese escenario, repetía afirmaciones constantemente y, lo más importante de todo, sentía como la emoción se iba transformando en calma,tranquilidad, confianza y amor. Los nervios seguían latentes, pero la sonrisa que tenía dibujada en mi cara era indescriptible. 

Se puede controlar los pensamientos y repetir afirmaciones, pero si no cambias la emoción, de poco sirve el poder mental.

 Experiencias intensas  he vivido muchas para la edad que tengo, por eso tomé los aprendizajes de todas ellas junto con las formaciones académicas y las puse al servicio de otras personas. 

Todos nos merecemos sentir paz interior.

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Acompaño el aspecto emocional de padres y madres durante el proceso de divorcio así como las dificultades que aparecen a posteriori. Las sesiones pueden ser conjuntas para establecer el mejor convenio para la familia (de mutuo acuerdo) o por separado para quien quiera ese apoyo y sostén emocional. El objetivo es que uno o ambos progenitores aprendan a gestionar la separación de forma coherente para que no sea un trauma familiar.

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3 comentarios en “Así me preparé emocionalmente durante el pre-operatorio

  1. Genial post Cris, no se puede decir y explicar más en menos palabras! Qué maravilla estar en ese estado de conciencia, comprensión y aceptación para enfrentar cualquier desafío…te felicito y te mando un beso y un abrazo enorme! 😘😘😘

  2. Querida cristina
    Me ha encantado tu forma de explicarlo y de transmitirlo, es una toma de conciencia brutal que sirve para multitud de situaciones, gracias por compartirlo.
    Toda la fuerza y cariño q te tengo.
    Tu compi del pos grado
    Mmmua eli

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