ASESORAMIENTO EN CRIANZA

 

 La falta de besos, abrazos, caricias, miradas, presencia; los llantos  y enfados reprimidos  o distraídos y esa búsqueda continua  de amor satisfaciendo las necesidades de papá y mamá, han hecho que ahora, en la maternidad/paternidad, se reactiven automáticamente  aquellas vivencias y emociones infantiles relegadas en la sombra. La consecuencia es que, sin darnos cuenta, pedimos que nuestros hij@s cubran aquellas necesidades propias y auténticas que no obtuvimos de  nuestros padres y, además, lo hacemos de manera desplazada: “hazme caso”,”mírame cuando te hablo”, “escúchame”, “quédate ahí sentad@ mientras yo…”, “no tengo tiempo para nada”, “vete a dormir ya”, “no seas mal educad@”, ” ¡dale un beso!”, y un largo etcétera.

  

Conocerte como hija/o ayuda a comprenderte como madre/padre y mejora la relación con hijos e hijas

LÍNEAS DE ACOMPAÑAMIENTO EN CRIANZA

El objetivo principal y primordial de todo ser vivo que nace (animal o vegetal) es la supervivencia.

Cualquier animal o planta está biológicamente diseñado para vivir en tribu,manada o agrupación. Es fácil entender que cuando un animal no es aceptado en la manada por el motivo que sea, tiene todas las de perder en una selva llena de depredadores. Hasta aquí se entiende que para que un individuo sobreviva necesita pertenecer a un clan, un grupo o una comunidad.

La especie animal “homo sapiens sapiens”, más conocida como humanos,  llegamos a la etapa adulta como buenamente podemos, es decir, activando mecanismos de supervivencia para continuar viviendo el máximo de tiempo posible. Además, se nos añade una parte extra:el neocórtex, responsable de nuestra capacidad de razonamiento,del pensamiento lógico y la consciencia.

Estos mecanismos son mayormente inconscientes, ya que los repetimos por  patrones aprendidos dentro del grupo (familia) y se crean como respuesta y consecuencia a hechos que ocurrieron en el pasado. Estos patrones se traducen en “personajes, comportamientos, actitudes o personalidades” creados para vivir en grupo y ser aceptados.

En la primera infancia aprendemos como “normal” aquello que hacen o dicen nuestros primeros referentes:los padres. Vemos como “normal” que no recibamos de ellos tanto contacto, mirada, escucha, brazos, amabilidad, besos o respeto; en cambio, aprendemos que sí son “normales” los gritos, los castigos, las cachetadas en el culo, las amenazas, las riñas, los enfados, los “porque yo lo digo”, los “es por tu bien”, y un largo etcétera.

Una cría en la naturaleza, cuando tiene hambre come, cuando tiene sueño duerme, cuando necesita actividad se mueve y cuando necesita relacionarse juega. Nadie le dice si es la hora adecuada, si es la cantidad correcta o si es el momento preciso. Entiendo que vivimos en una sociedad donde hay horarios y rutinas que cumplir.Sin embargo, las personas vamos creciendo pensando que, para que el clan nos acepte y recibamos el amor de nuestros padres, hemos de ser sumisos, acatar órdenes, reprimir nuestras emociones, comportarnos de una manera o crear un personaje acorde a los gustos de los demás.

Aquello que reprime un niño o niña, aquello que necesita y aquello que genuinamente le corresponde y no obtiene, es lo que empieza a forjar su coraza infantil, también conocida como ego, herida primaria o vacío emocional.

Los padres y madres no podemos evitar que vivan las experiencias que tengan que vivir, sin embargo,sí que podemos suavizar algunas de esas experiencias y,sobre todo,acompañarles en las emociones que se les activan.

Sesiones presenciales y virtuales

- Sesión individual 60 min --> 50€
- Sesión individual 90 min --> 75€
- Sesión pareja 120 min --> 100€

Cristina Padilla_7