ASESORAMIENTO EN CRIANZA

¿Qué es la Crianza Consciente?

Bajo mi punto de vista, la crianza consciente es una forma de ver, entender y experimentar la maternidad y paternidad integrando la parte mamífera y la parte racional. Es un estilo de vida en el que los padres nos responsabilizamos de nosotros mismos y de nuestros hijos, es decir, es una gran oportunidad para adentramos en un camino de desarrollo personal donde nos relacionamos de forma consciente:

  • Comprender y gestionar nuestras reacciones emocionales.
  • Detectar y transformar creencias que impiden o perjudican la
    armonía familiar.
  • Identificar y satisfacer nuestras necesidades actuales y pasadas. 
  • Indagar en nuestra infancia para tomar consciencia de la herida
    primaria que arrastramos y hacer algo para sanarla.
  • Darnos cuenta del vocabulario que empleamos para expresarnos
    con los demás miembros de la familia y transformarlo poco a
    poco para que la comunicación sea más afectiva y empática. 

 

  • Responsabilizarnos de nuestros hijos de forma consciente significa:
  •  Identificar sus necesidades afectivas y hacer lo posible por satisfacerlas (amor, empatía, intimidad, compañía, calor, atención, delicadeza, respeto, honestidad,…).
  •  Detectar y cubrir sus necesidades de libertad y recreación (autonomía, libertad de elegir, espontaneidad, juego, reír, desfogue, entretenimiento,…).
  • Como adultos, deberíamos fomentar su seguridad y confianza en sí mismos. Esto se consigue aportándoles confort, protección, seguridad, armonía, paz, confianza y apoyo. Lo aprenderán con el ejemplo que vean y no tanto por los sermones ni moralidades que les expliquemos.
  • Identificar, conocer y entender sus necesidades hace que comprendamos mejor sus reacciones emocionales “desagradables”. No lo hacen a posta, sino que es la única manera que saben para poner de manifiesto que alguna de sus necesidades no está siendo satisfecha. Los niños dependen de
    los adultos por biología, no por elección.
  • Observar y confiar en sus capacidades naturales en lugar de pensar que no saben nada o que hay que enseñarles y prepararles “para lo que les espera en el mundo”. (Esto es una creencia adulta que se introyecta en los hijos).

¿Qué no es la Crianza Consciente?

La crianza consciente no es criar sin gritar, sin perder los nervios, sin enfados, sin silencios, sin límites, sin autoridad o hablando suave. Con tanta bibliografía en el mercado hablando de métodos para criar y educar, se ha desvirtuado y polarizado el concepto de lo que significa crianza consciente.

Esto no es un modelo a seguir concreto, sino un darse cuenta de cómo hacemos las cosas y de los efectos que conlleva. Si nos gusta seguimos con ello, pero sino, buscamos, preguntamos, leemos o nos informamos de otras fuentes que no idealicen ni polaricen la crianza,de esas que tienen los pies en la tierra y no te hacen sentir más culpa de la que ya sientes.

 

Conocerte como hija/o ayuda a comprenderte como madre/padre y mejora la relación con hijos e hijas

El objetivo principal y primordial de todo ser vivo que nace (animal o vegetal) es la supervivencia.

Cualquier animal o planta está biológicamente diseñado para vivir en tribu,manada o agrupación. Es fácil entender que cuando un animal no es aceptado en la manada por el motivo que sea, tiene todas las de perder en una selva llena de depredadores. Hasta aquí se entiende que para que un individuo sobreviva necesita pertenecer a un clan, un grupo o una comunidad.

La especie animal “homo sapiens sapiens”, más conocida como humanos,  llegamos a la etapa adulta como buenamente podemos, es decir, activando mecanismos de supervivencia para continuar viviendo el máximo de tiempo posible. Además, se nos añade una parte extra:el neocórtex, responsable de nuestra capacidad de razonamiento,del pensamiento lógico y la consciencia.

Estos mecanismos son mayormente inconscientes, ya que los repetimos por  patrones aprendidos dentro del grupo (familia) y se crean como respuesta y consecuencia a hechos que ocurrieron en el pasado. Estos patrones se traducen en “personajes, comportamientos, actitudes o personalidades” creados para vivir en grupo y ser aceptados.

En la primera infancia aprendemos como “normal” aquello que hacen o dicen nuestros primeros referentes:los padres. Vemos como “normal” que no recibamos de ellos tanto contacto, mirada, escucha, brazos, amabilidad, besos o respeto; en cambio, aprendemos que sí son “normales” los gritos, los castigos, las cachetadas en el culo, las amenazas, las riñas, los enfados, los “porque yo lo digo”, los “es por tu bien”, y un largo etcétera.

Una cría en la naturaleza, cuando tiene hambre come, cuando tiene sueño duerme, cuando necesita actividad se mueve y cuando necesita relacionarse juega. Nadie le dice si es la hora adecuada, si es la cantidad correcta o si es el momento preciso. Entiendo que vivimos en una sociedad donde hay horarios y rutinas que cumplir.Sin embargo, las personas vamos creciendo pensando que, para que el clan nos acepte y recibamos el amor de nuestros padres, hemos de ser sumisos, acatar órdenes, reprimir nuestras emociones, comportarnos de una manera o crear un personaje acorde a los gustos de los demás.

Aquello que reprime un niño o niña, aquello que necesita y aquello que genuinamente le corresponde y no obtiene, es lo que empieza a forjar su coraza infantil, también conocida como ego, herida primaria o coraza.

Los padres y madres no podemos evitar que vivan las experiencias que tengan que vivir, sin embargo,sí que podemos suavizar algunas de esas experiencias y,sobre todo,acompañarles en las emociones que se les activan.

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Cristina Padilla_7