¿Has dejado de trabajar para dedicarte a la crianza o te lo estás planteando? Puede que estas reflexiones te ayuden a plantearte cosas que antes no se te pasaban por la mente.

 

Cuando las mujeres nos adentramos en la maternidad, a muchas nos gustaría pasar el máximo de tiempo posible con el bebé más allá de los cuatro irrisorios meses de maternidad que permiten en España. Hacemos cálculos matemáticos para rascar días de vacaciones, de asuntos propios o de paternidad. Todo vale con tal de estar con el bebé.

Como especie mamífera que somos, la biología adquiere más importancia, si cabe, en la etapa del puerperio y en primera infancia. Los nueve meses extrauterinos deberían ser un derecho y no un capricho, por eso muchas madres toman grandes decisiones en cuanto a su labor profesional. Hay quienes tienen una plaza de funcionaria y pueden pedir una excedencia, hay quienes dejan de trabajar directamente y hay quienes a los 4 meses se incorporan a su puesto de trabajo. En cualquiera de los casos, antes de tomar una decisión es necesario conversar largo y tendido con la pareja  para saber cómo es la situación económica actual y qué dirección podría tomar en función de las diferentes opciones.

En esta ocasión me voy a centrar en esas mujeres que deciden dejar de trabajar cuando dan a luz porque quieren dedicarse plenamente a la crianza durante la primera infancia, o que se lo están planteando como opción posible. Cabe recordar que, aunque es una decisión a nivel familiar, en última instancia es una elección personal de la madre. Aquí dejo algunas reflexiones al respecto.

Cinco razones a tener en cuenta

  1. Dedicarse sólo a la parte maternal.

Como decía antes, los primeros 9 meses el bebé debería estar en contacto con el cuerpo de la madre (preferentemente) el máximo de tiempo posible, pero esto no significa estar pegados 24 horas. La biología no nos diseñó para criar solas. Cuando había una madre en pleno puerperio, había otros miembros de la familia que se dedicaban al resto de menesteres. Eso se perdió y ahora una sola persona, o dos, se dedican a cuidar la cueva, la familia y el sustento. Por esto, es imposible estar 24 horas pegada al cachorro dejando de lado el resto de necesidades. Aparte de madres, también somos mujeres, hermanas, amigas, tías, profesionales, parejas,… Hay que sacar tiempo para el resto de las parcelas, aunque sea una hora al día en los primeros meses. Si piensas que el bebé va a llorar cuando tú no estés con él, piensa en cuanto más llorará al tener una madre agobiada y estresada al lado hablándole estresada. Es evidente que las madres (y resto de personas cuidadoras) deberíamos  cubrir las necesidades de los más pequeños para que se genere el menor malestar posible, pero eso no significa que ellos no se frustren  con aquello que hacemos o dejamos de hacer.

Aunque son varios factores los que influyen en la aparición de un síntoma,en las cinco leyes biológicas que rigen nuestro cuerpo hay un tipo de conflicto biológico que se da en epidermis que produce pérdidas de memoria a corto-medio plazo, hace que aumenten los despistes,mareos y dolores de cabeza;se trastoca el ritmo del sueño, la piel se reseca e, incluso,  pueden aparecer zonas con rojeces, prurito o manchas. A esto se le llama conflicto por separación y  puede darse en ambas direcciones, es decir, o por no querer separarse (falta de contacto, típico de bebés/niños) o por querer separarse (exceso de contacto forzoso, típico de las madres). Este último caso es el que sentimos muchas madres durante el puerperio. Es ese sentimiento agridulce de estar contentas por tener a nuestro bebé y, al mismo tiempo sentir algo de rechazo, agobio o desesperación cuando estamos con ellos tanto tiempo. Tranquilas, eso no significa que no queramos a los cachorros ni mucho menos. Lo que nos está indicando es que estamos sobrepasadas y es momento de pedir ayuda y dedicarnos un poco más a otras parcelas. Ningún ser humano está capacitado para ejercer 24 horas / 7 días a la semana la misma profesión. ¿Por qué la maternidad tiene que ser la excepción?

  1. Incluir ingresos propios mensuales.

Si no tienes una fuente de ingresos pasivos en los primeros años de crianza (paro, subvenciones,negocio,etc) y sólo entra un sueldo en casa (en este ejemplo el del padre), tendréis que hablar y organizar bien los nuevos acuerdos entre la pareja para ver a qué destinaréis los ingresos y a qué no. Una cosa ha de estar clara: tienes que tener tus propios ingresos mensuales fijos por poco que sea. Una cosa es el fondo común del que se coge dinero para la manutención de la familia y el hogar y otra cosa es tu propio monedero personal. De aquí cogerás para darte un masaje, comprarte unos pendientes, hacer una formación, tomar algo con las amistades o ahorrarlo. Repito esto: tus ingresos no deberían ser para  gastos familiares, sino personales.

Aquí es donde muchas madres se lanzan con el emprendimiento o se empiezan a formar para emprender en algún momento.

  1. Independencia económica

El hecho de que la mujer tenga su propio monedero, aunque aparentemente dependa del sueldo del hombre, para su inconsciente ella tiene independencia económica. Esto hace que no tenga que estar pidiéndole dinero constantemente a la pareja, que no tenga que darle explicaciones de dónde gasta el dinero o que tenga que guardar los tickets de las compras para demostrar los gastos personales. Si hay comunicación afectiva en la pareja, estas conversaciones salen de forma natural y no por obligación.

Que la mujer reciba una compensación económica por la labor que realiza como cuidadora es necesario. El inconsciente no diferencia si recibe 100€ o 1000€, lo que sí capta es si recibe o no recibe compensación alguna. Esto hace que aumente la seguridad, la confianza y la autoestima en la mujer porque se está valorando y reconociendo su trabajo. Esto también se traduce como que ambos progenitores realizan un trabajo importante para que el proyecto familiar avance y, además, tienen ingresos como consecuencia.

  1. Identidad

Ya sabemos que cuando una mujer se convierte en madre, deja de ser Menganita y pasa a ser “la mamá de Sotanita”, sobre todo en ambientes escolares y de parques. Este hecho, por insignificante que parezca, para nuestro inconsciente significa perder parte de nuestra identidad, parte de todo aquello con lo que nos sentíamos identificadas antes de la maternidad. Las mujeres nos quedamos un poco desubicadas al principio sin saber bien cuál es nuestro sitio en la nueva familia (de ahí que haya tantas hemorroides tras un parto). Como decía antes, en los primeros meses y por puro instinto nos dedicamos en exclusividad a la maternidad. Necesitamos recolocarnos y adaptarnos a la nueva situación al mismo tiempo que cuidamos al cachorro humano.

Conforme la crianza avanza y dependiendo de las decisiones tomadas con anterioridad, nos vemos inmersas en situaciones que ni sabemos en qué momento comenzaron. Lo que sí sabemos es que están presentes la irritabilidad, el nerviosismo, el miedo, la frustración, el agotamiento, el enfado o la tristeza entre otros. Y como todo esto está dentro de nosotras pues lo proyectamos con las personas que tenemos cerca, que en este caso son la pareja y los hijos e hijas. Estos estados emocionales son una clara consecuencia de la falta de identidad propia, de cuánto nos hemos abandonado desde que somos madres y de lo poco que nos valoramos (sí, nos valoramos poco y nos culpamos mucho). Estas señales nos indican que tenemos que empezar a cuidar más de nosotras mismas y de las cosas que nos gustan.

  1. Realización

Sentirse realizada como persona es algo que también llevamos innato. Todas venimos para cumplir una misión a través de nuestros dones y talentos de los cuales, muchos se caen por el camino cuando devenimos madres. Personalmente, siempre me han sorprendido las mujeres que sólo se dedican a la maternidad, crianza y educación de la prole. La maternidad no es una profesión como tal, sino un proceso biológico.

¿Dónde quedan los intereses, estudios, gustos y preferencias de una mujer que además es madre? Para mí, la libertad de las mujeres no radica en que puedan salir al mundo a trabajar, sino en poder elegir si hacerlo o no hacerlo y de qué manera. Y para que una mujer pueda ejercer esta libertad, se necesita a una sociedad que la apoye en lugar de criticarla. Y, con mucho dolor de escribir esto, sabemos que la mitad de esta sociedad que tanto critica y juzga son las propias mujeres.

Hay mujeres que dicen que se sienten realizadas ejerciendo exclusivamente los cuidados en la maternidad-crianza y no lo pongo en duda. Si a ellas les va bien así, me parece maravilloso. Sin embargo, la realidad que me encuentro en mis sesiones es de mujeres que muestran esa cara del iceberg (todo está bien) pero por dentro están rotas de dolor desde el día en que dejaron su vida de lado para dedicarse a la vida de otros.

LA IMPORTANCIA DE TENER UN COLCHÓN ECONÓMICO

Si se reflexiona sobre estas cuestiones y algún día la relación de pareja se termina, la mujer no se encontrará con los bolsillos vacíos dependiendo exclusivamente de si su ex quiere pasar o no la manutención de los hijos y la pensión compensatoria. Para el inconsciente biológico esta situación de inestabilidad económica (y por ende, de subsistencia) se vive como peligro para la  supervivencia, tanto la propia como la de los hijos. Contemplar esta opción no significa estar pensando que un día te separes o que vivas con miedo ante esa posibilidad. Más bien se trata de educación financiera y de tener la espalda cubierta pase lo que pase.

Son mayoría las madres separadas que asesoro y acompaño que, tras el divorcio, se ven con una mano delante y otra detrás a expensas de la manutención del ex o de las ayudas del Estado. En muchas ocasiones  llegan ambas y en otras, lo que llega tampoco cubre los gastos necesarios para una vida digna. Aquí es donde dicen “si lo hubiera sabido antes, hubiese trabajado para tener un colchoncito apañado y ser independiente económicamente”.

 Tengo claro que todos vivimos las situaciones que necesitamos vivir para aprender y expandir la conciencia. Lo que nos diferencia unos de otros es la capacidad de gestionar esas situaciones cuando llegan: o seguir haciendo lo de siempre para obtener el mismo resultado o hacer algo nuevo para obtener un resultado diferente.  Un divorcio o una separación es un buen motivo para empezar a cuestionarse cómo estábamos viviendo y cómo nos gustaría vivir a partir de ahora.

Si en tu caso vives con la pareja y tenéis más discusiones o enfados desde que fuisteis padres, quizás te interese este taller llamado “De pareja a familia”  donde podrás comprender el origen de muchas de vuestras diferencias, de dónde se fue la identidad, de los roles y funciones de cada uno y mucho más. Cuestionarse y reflexionar es el primer paso para un cambio.

¿Qué cambio deseas en tu vida? ¿Qué está en tu mano para conseguirlo?

Si vuestras diferencias vienen más por  cómo criar al niño y cómo cubrir sus necesidades, puede que os venga bien este breve curso sobre Crianza Consciente y Mamífera, especializado en la etapa infantil.

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Acompaño el aspecto emocional de padres y madres durante el proceso de divorcio así como las dificultades que aparecen a posteriori. Las sesiones pueden ser conjuntas para establecer el mejor convenio para la familia (de mutuo acuerdo) o por separado para quien quiera ese apoyo y sostén emocional. El objetivo es que uno o ambos progenitores aprendan a gestionar la separación de forma coherente para que no sea un trauma familiar.

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2 comentarios en “Cuidado si te dedicas sólo a la crianza.

  1. Enfoque interesante, llevo 7 años dedicada casi en absoluto a la maternidad que si bien como dices no es una profesión si le dedicas casi toda la atención en formarte, leer asistir a talleres y demás pues si que lo es, en cuanto a la paga efectivamente es un talón de Aquiles, ahora mismo me cuestiono como voy a generar ingresos y lograr ese colchón por si acaso… y a decir verdad cuando pienso en una separación, además del drama emocional que sería para mi peque no entiendo cómo lograríamos la estabilidad económica en dos casas… gracias!
    Pd me gusto la carta a los reyes

    • Gracias Paola por tus palabras. La maternidad es todo un master al que se le dedican muchas horas,claro que sí, pero no debería ser lo único a lo que le dediquemos tiempo. Están cambiando muchos paradigmas y hay que valorar otras opciones que antes no se veían.

      Te mando saludos.

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