Desmitificando el Emocionario

Tras muchas conversaciones y formaciones acerca de las emociones, de los niños y de biología humana, hoy me decido a compartir públicamente mi opinión sobre este libro.Doy por hecho que este libro, al igual que los demás, fue creado con las mejores de las intenciones para que las familias pudiesen identificar, nombrar, comprender o validar las emociones de los hijos según sus estados de ánimo y para animarles a decir lo que sienten. Lejos de querer ofender a nadie, expongo mis razones por las que no le he leído este libro a mi hija desde que lo compré (este texto lo escribí en febrero del 2018).
 

 
Normalmente suelo leer todos los libros infantiles antes de regalárselos a un/a niño/a, pero con el Emocionario no lo hice. Lo compré porque era el “boom” de los libros, una obra imprescindible en la estantería y una herramienta útil para descodificar “algo” en los niños. En casa lo leí a solas antes de enseñárselo a mi hija. Tal fue mi decepción que modifiqué la funcionalidad del libro para usarlo solo con las ilustraciones y los nombres de los sentimientos. De hecho, cuando mi hija aprenda a leer, ese libro saldrá fuera.
 
Entrando ya en materia, según mi experiencia y formación, las emociones básicas son cinco: miedo, asco, tristeza, ira y alegría. Las sentimos casi todos los vertebrados. El resto de  sentimientos y sensaciones son exclusivas de la especie humana y producto de las creencias, la educación y la cultura.
 
 
 

 El sentido biológico de las emociones

En todo ser vivo prima la supervivencia ante todo. La biología va por libre y las emociones, que son reacciones bioquímicas que suceden en nuestro cerebro, son estados pasajeros si se saben gestionar.

  1. MIEDO: Facilita la respuesta de huida ante diferentes peligros: animales, fuego, alturas,violencia… Igualmente, en función de las circunstancias, el miedo puede desencadenar una respuesta de inmovilidad ante un contexto en el que pasar inadvertido puede resultar una opción más eficiente para sobrevivir. El miedo nos ayuda a modo de alerta para favorecer nuestra supervivencia. El miedo se puede experimentar por diversos conflictos biológicos como: miedo a perder el territorio o a los miembros de éste, miedo a morir o a la muerte, miedo a pasar hambre,miedo por impotencia de no poder hacer nada ante una situación, miedo a no expresarse,etc. Cada uno de estos conflictos afectará a un órgano o tejido diferente. Si el miedo se extiende en el tiempo más de lo naturalmente necesario puede ser una emoción muy tóxica (solo los humanos tenemos esta capacidad).
  2. ASCO: El asco, disgusto o desagrado provoca una reacción de rechazo ante alimentos en mal estado u olores dañinos para el organismo. Cuando algo huele mal, solemos arrugar la nariz como muestra de rechazo. Por otra parte, sacar la lengua parece una acción que favorece la expulsión de alimentos cuando no nos gusta lo que hay en la boca.  En los humanos, una experiencia ofensiva o enfadosa con otra persona puede vivirse con asco,repulsión o resistencia. Incluso cuando ya nos hemos “tragado” algo que no queríamos y se quiere escupir eso.
  3. TRISTEZA: Aparece cuando es provocada por una separación de algo o alguien, por ejemplo la muerte de un ser querido o un cambio de ciudad para un niño.Hay un duelo natural que transitar en el que tendemos a quedarnos en casa con la familia, la energía es baja, el apetito también disminuye, sentimos ganas de llorar (para liberar tensión), aumenta la somnolencia (mientras dormimos no pensamos), etc. Cuando esta tristeza se prolonga en el tiempo, también puede resultar dañina (depresión).
  4. IRA: Aumenta el flujo sanguíneo hacia manos y piernas haciendo más fácil empuñar un arma o golpear a un enemigo; el aumento del ritmo cardíaco y la tasa de hormonas, como la adrenalina, generan la cantidad de energía necesaria para acometer acciones vigorosas. El marcaje de territorio, la expresión de una opinión con firmeza o el acometer un objetivo pueden llevar implícitos una energía relacionada con la ira. Esta es una emoción castrada en muchas ocasiones por el inconsciente familiar y colectivo, pero no por ello deja de ser imprescindible en nuestra adaptación al medio. La ira también nos ayuda a buscar qué parte de nosotros no estamos atendiendo o estamos reprimiendo.
  5. ALEGRÍA: La alegría asume una función de bienestar,dicha o recompensa ante situaciones exitosas con el objetivo de poder repetir dichas acciones ventajosas en el futuro. El efecto positivo influye también sobre diferentes aspectos de nuestra conducta social, haciéndonos más generosos, incrementando nuestra inclinación a prestar ayuda y a asumir responsabilidades, nos sentimos más abiertos a la relación con otros y esto contribuye a crear nuevos lazos sociales o a estrechar los ya existentes. Tanto el apoyo social como los vínculos de familia y amistad constituyen mecanismos altamente adaptativos. La alegría que siente un perro cuando su dueño vuelve a casa o la alegría que sentimos cuando abrazamos a un ser querido hace que se repita esa acción más veces.
 
Si te fijas, la naturaleza nos ha provisto de 4 emociones para la supervivencia,mal llamadas “emociones negativas”, y solo una emoción para el disfrute. Teniendo esto en cuenta no es de extrañar que, por simple probabilidad o estadística, estemos más tiempo en esas 4 que en la alegría. El reto de la  consciencia y la gestión emocional está en comprender para qué aparecen las emociones,cómo usarlas sin dañar a nadie y cómo permanecer más tiempo en el bienestar.
 

Desmitificando el emocionario

Ahora voy a desgranar algunas definiciones que vienen en este libro infantil sobre las “emociones”. Primero copio la definición en gris y en cursiva expongo mi opinión.
 
  •  AMOR. “De todas las emociones, el amor es quizá la más contradictoria. Nos puede provocar una sonrisa gigantesca o una catarata de lágrimas”. El amor no es contradictorio. Cuando se actúa desde el amor auténtico  no hay dudas. Las lágrimas pueden aparecer ante el reconocimiento del amor a uno mismo,pero jamás de quien bien te quiere. Existen dos tipos de amor: romántico y diligente. Romántico: cuando piensas constantemente en una misma persona y verla te produce una mezcla de nervios y alegría.También conocida como fase de enamoramiento”. ¿Desde tan pequeños hay que hacerles creer que el amor es algo que se da sólo en la pareja? ¿Qué es algo que sólo se puede sentir por los demás? ¿Qué pasa con el amor a uno mismo o el amor hacia los padres, hermanos, amigos,…? Diligente: cuando haces tuya la alegría o la tristeza de la persona a quien amas y, además, siempre le deseas lo mejor. Es un sentimiento puro y cálido”.  ¿En serio hay que cargar con la emoción de otro? Que se contagie, vale,que se tenga empatía vale, pero ¿hacerla tuya y responsabilizarte de ella? Pronto empezamos a cargarles con las mochilas de los demás en lugar de enseñarles a responsabilizar de lo suyo. La última frase dice así: “El amor es lo opuesto al odio”. Mentira, lo opuesto al amor es el miedo. Ya se sabe que en la vida sólo se actúa desde dos lugares: desde el amor o desde el miedo.
  • ODIO. “El odio es una gran antipatía, un rechazo que sentimos hacia algo o hacia alguien. Como consecuencia, deseamos que le ocurra algo malo”. Una vez más se vuelve a poner el foco en que eso que los demás hacen o dicen a mí me desestabiliza, también promueve el buscar culpables,el hacer daño y hace que se nuestro mando de poder se lo entreguemos a los demás. Seria algo así como “ese ha hecho algo que a mí no me ha gustado, deseo que le pase algo malo. Esto es muy didáctico y educativo, ¿verdad? El odio es más bien una mezcla de ira más miedo aliñados con creencias limitantes.
  • IRA. “Por lo general puede adueñarse de ti en situaciones que consideras muy injustas o que atentan contra tu bienestar […] Nuestras malas reacciones nos suelen meter en problemas”. Es cierto que en muchas ocasiones la ira se adueña de nosotros para darnos un mensaje, pero otra vez se está echando la culpa a lo de fuera, como si uno mismo no tuviera nada que ver con aquello que le sucede. En la infancia, los niños se mueven por impulsos y emociones porque aún les comanda su biología, es decir, son reacciones naturales. Ellos no saben de gestión emocional ( muchos adultos tampoco), se les etiqueta de forma humillante en lugar de buscar el origen de su enfado y, encima, pretendemos enseñarles de palabra (no con el ejemplo) a que controlen sus  estados emocionales.
  • TRISTEZA. “Cuando estamos tristes perdemos el apetito, las fuerzas, el deseo, el impulso y las ganas de vivir. La tristeza es un velo que nos empaña la vida y la viste de gris”¿Soy la única a la que le chirrían estas palabras sabiendo  que es un libro infantil? Lo que quita las ganas de vivir a una persona no es la tristeza,sino lo que hace con ella.Es como decir que el veneno mata. El veneno mata en función de lo que se haga con él, si se  toma sí, pero sino se toma no mata. La tristeza nos ayuda a pasar un duelo de forma natural, por eso nos lleva a la introspección y al recogimiento.Cuando estamos tristes, nos apetece hacer menos actividades, por eso el cuerpo pide menos de comer. Lo que quita a uno las ganas de vivir son los problemas y preocupaciones del día a día, no los duelos.
  • FELICIDAD. “Es diferente para cada persona. Somos felices cuando disfrutamos de nuestras capacidades, de lo que podemos o sabemos hacer”. Estoy de acuerdo con esa definición y añado que  la felicidad es un estado. Uno está feliz, no es feliz, y ese estado puede perdurar en el tiempo independientemente de que sintamos otro tipo de emociones. Felicidad no es sinónimo de alegría ni risas permanentes.
  • *REMORDIMIENTO. “Aparece cuando realizamos una mala acción.[…] Se las ingenia para que no puedas dejar de pensar en eso malo que hiciste. Así, despierta en ti un malestar que, poco a poco, va creciendo hasta la culpa”.  Vamos por partes, cuando un niño hace una “mala acción”, ¿quién la cataloga de mala? ¿Y qué quiere decir mala,que su acción no se adapta a las necesidades del adulto de ese momento, que esa acción le conecta al adulto con una emoción suya que no quiere sentir o es que el adulto teme ser juzgado por otros adultos por el comportamiento de su hijo? Para que un niño se sienta culpable por algo que ha hecho, es porque está rodeado de personas juzgadoras,criticonas y condenatorias. Y luego está ese “malestar creciendo por los pensamientos incontrolados hasta la culpa”. Vamos a ver, si algo aprendí hace tiempo es a controlar lo máximo posible mis pensamientos para que no deriven en situaciones peores. Las palabras tienen una carga energética que las células van absorbiendo y aquello que decimos es aquello que creemos y que creamos. Enseñemos a nuestros hijos la capacidad de elegir si quieren seguir pensando en algo que no les hace sentir bien o en algo que sí les haga sentir mejor. 
  • CULPA. “Nos invade cuando creemos que hemos hecho algo malo. Es el termómetro de nuestros actos: nos indica qué consideramos bueno y qué no. Además, nos permite evaluar nuestro comportamiento. Cuando haces algo que sabes que no está bien, una voz interior te habla. Escúchala. Eres tú mismo que te preguntas si te has comportado correctamente. La culpa señala que somos responsables de nuestros actos y nos ayuda a juzgarlos”.  Aquí tengo para escribir tres artículos más sobre la culpa en la infancia. ¿Cuándo despertaremos los adultos para dejar de culpar, juzgar, condenar y criticar  los actos naturales y espontáneos de los niños? Ellos son seres que brillan con luz propia. ¡No se la apaguemos con nuestras heridas del pasado! ¿Para qué seguir proyectando en ellos nuestras emociones reprimidas? La brújula de nuestras acciones no debería ser la culpa, sino las emociones. Personalmente, opino que culpa siempre hay, la diferencia es que hay una que es sana y necesaria y otra que es dañina y opcional.
Aunque seguiría desgranando el libro, lo dejo aquí para no hacer más larga la lectura. Si tienes el emocionario en casa, te invito a leerlo a solas, detenidamente y con una mente abierta. ¿Eso es lo que quieres enseñarle a tu hijo?
A nosotros nos educaron para ser buenos y buenas. Eduquemos a nuestros  hijos para que sean auténticos,libres y felices.
 
Por cierto, añado otra información que me suelen preguntar: no soy partidaria de ningún libro que enseñe sobre emociones en primera infancia. Lo que sí me parece apropiado para trabajar con niños en segunda infancia y adolescencia y que vayan teniendo conciencia de sus estados emocionales son las fichas de actividades y otros materiales que propone  Palabras Aladas. En cualquier caso, es preferible que sean los adultos quienes lean sobre gestión emocional y que lo pongan en práctica entre ellos para que niños y niñas aprendan con el ejemplo. 
“Las emociones se tienen,se nombran,se experimentan y se gestionan,pero no se enseñan”
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Acompaño el aspecto emocional de padres y madres durante el proceso de divorcio así como las dificultades que aparecen a posteriori. Las sesiones pueden ser conjuntas para establecer el mejor convenio para la familia (de mutuo acuerdo) o por separado para quien quiera ese apoyo y sostén emocional. El objetivo es que uno o ambos progenitores aprendan a gestionar la separación de forma coherente para que no sea un trauma familiar.

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1 comentario en “Desmitificando el Emocionario

  1. Me encanta leer esta reflexión, ocurre algo parecido con otros cuentos pensados para trabajar las emociones. En Catalunya el monstre de colors está en muchísimas aulas y más de lo mismo… Un libro que a mi me gusta especialmente y que las trabaja de forma implícita es Los dos lobos. Preciosísimo tanto el texto como las ilustraciones.

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