– ¿Vas a llevar a tu hija al colegio? ¿Qué opinas de esta vuelta al cole?

-Sí, mi hija irá al colegio (3º prim). En lo que llevamos de mes son las dos preguntas que más me han hecho.

Ella está deseando relacionarse con sus compis de clase sea en la forma que sea. Dice que no le gusta llevar la mascarilla tanto rato pero que le gusta menos seguir sin estar con sus amigas.

Le he explicado las nuevas normas por las medidas sanitarias en modo teatro cómico y dice que le duele la barriga de reírse tanto. Le he comentado que hay profes que gritarán más, darán más órdenes, estarán más pendientes de que se cumplan las normas y que les dirán cosas que aquí en casa no hemos vivido ni escuchado (por lo tanto tampoco integrado).

Le he contado que para ir al baño habrá unos conos con los que tendrán que jugar para saber si hay alguien dentro (aquí le ha llegado la risa floja al imitar lo que niños y niñas podrían hacer con esos conos: ponérselos de zapatos, de sombrero, olvidarse de cogerlos,…).

Y así le he ido hablando de la nueva vuelta al cole con las medidas actuales de forma amena, sin dramas,sin  mis proyecciones y sin florituras. Básicamente es contar la realidad neutra desde un estado de armonía.

Ella necesita ver a sus iguales y yo necesito concentrarme para trabajar desde casa. Prefiero eso que volver a la (no) conciliación forzada.

Me gustaría que diesen legalmente la posibilidad de flexibilizar la asistencia escolar, que quitaran las tareas, que cambiasen la disposición de las aulas,la forma de enseñar adultocentrista y muchas cosas más de este sistema educativo tradicional y arcaico, pero esa lucha la dejé hace tiempo. Y no es que pase del tema, simplemente lo hago desde otra perspectiva para no desgastarme tanto.Donde antes luchaba y me resistía, ahora acepto y avanzo a mi manera (desde dentro). Como seres individuales no podemos cambiar todo un sistema político (porque la educación hace tiempo que dejó de ser un “derecho” para ser un tema político), pero sí podemos cambiar la política de nuestro hogar empezando por nosotros mismos.

Una gran parte de mí me lleva a confiar en la bondad de las personas y, aunque haya muchos con los que no esté de acuerdo, un equipo lectivo de cualquier centro escolar está formado por personas que van a recordar especialmente su profesión durante este año.Personas que, además de profesores, harán de limpiadores, de padres, de madres, de cuidadores, de protectores,de mediadores y de sacos de boxeo para muchas familias… Unos profes lo harán con su conocido autoritarismo y otros con formas más amorosas y respetuosas. Eso no lo podemos cambiar las familias, pero lo que sí está en nuestra mano es acompañar a nuestros hijos e hijas cuando vuelvan del cole con ese amor y respeto que quizá no encuentran en su aula porque hay un adulto desbordado con 25 niños/as y 50 normas nuevas.

Estoy TRANQUILA con mi decisión de llevarla al colegio porque no tengo MIEDO. Por un lado no he dejado que me lo inyecten y por otro, yo me he asegurado de fortalecer mis sistemas inmunitario,emocional y psicológico, es decir, me he cuidado todo cuanto he podido.

Una de las ventajas de haber estudiado las 5 leyes biológicas (y empíricas) que rigen nuestro cuerpo es que no tengo miedo al virus ni al contagio. Más miedo me da tener que estar 15 días en cuarentena siendo la única adulta en casa.

Hasta hace poco habría puesto el grito en el cielo y hubiese invertido mucha energía en rebatir, en luchar y en justificar la no vuelta al cole, pero desde ese tiempo hacia acá, comprendí que la lucha era innecesaria, que cada uno gestiona sus circunstancias como puede, que aceptar lo que llega ahorra energía, que mis decisiones son perfectas porque son las que he tomado en cada momento y que si luego no me ha gustado el resultado, he vuelto a cambiar de decisión.

Ya no me aferro a unos ideales y principios fijos porque la vida es movimiento, porque algo rígido se rompe antes que algo flexible, porque decidí priorizar mi bienestar y porque aprendí (y en ello sigo) a ser más amable y compasiva conmigo. Una consecuencia natural es que también lo aplico en la relación con mi hija y se mantiene el vínculo emocional.

Y si tú tienes una opinión diferente, si te gusta el activismo, si tienes miedo o si quieres no llevar a tu hijo o hija al colegio, también es legítimo y válido porque es consecuencia de tu experiencia de vida y tus circunstancias. Pero, por favor, no juzgues ni critiques a quien tenga una opinión distinta porque, entre otras, no conoces su situación.

Cuando empezó todo esto de la pandemia, ya dije que apagué la tele (y resto de noticias relacionadas), hablé con mi hija de forma natural, acompañé su tristeza y miedo al cambio repentino de circunstancias (no cole,no calle,no amistades,no familia), pero en ningún momento hubo ambiente de miedo porque yo estaba tranquila.

“El conocimiento da poder”

Esta es mi situación personal, mi pensamiento y mi decisión. No es ni mejor ni peor, no está ni bien ni mal. Simplemente es una decisión tomada desde la consciencia y no desde el automático.

Si quieres que te acompañe emocionalmente de forma puntual en esta vuelta al cole para estar más tranquila,para resolver inquietudes, para disminuir culpa o para lo que sea que te preocupe, puedes ponerte en contacto conmigo desde aquí.

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Acompaño el aspecto emocional de padres y madres durante el proceso de divorcio así como las dificultades que aparecen a posteriori. Las sesiones pueden ser conjuntas para establecer el mejor convenio para la familia (de mutuo acuerdo) o por separado para quien quiera ese apoyo y sostén emocional. El objetivo es que uno o ambos progenitores aprendan a gestionar la separación de forma coherente para que no sea un trauma familiar.

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